Para abastecer la bioeconomía se necesitan infraestructuras oceánicas inteligentes. Europa está poniendo a prueba granjas de algas marinas en parques eólicos, y en 2025 desembarcará la primera cosecha a escala comercial en el Mar del Norte, prueba temprana de que la biomasa de algas europeas puede crecer sin competir por la tierra y con el respaldo de iniciativas de financiación climática[1]. Mientras tanto, los resultados de la investigación de CORDIS en la UE sobre innovación en algas a partir de 2024 muestran [...].