Cada año, la transformación de productos del mar genera grandes cantidades de residuos. En la producción de gambas, solo alrededor de 40% de la biomasa es comestible, lo que deja millones de toneladas de cáscaras como subproductos. Sin embargo, estas cáscaras contienen compuestos valiosos como la quitina, que puede transformarse en quitosano, un biopolímero ampliamente utilizado en las industrias de envasado de alimentos, en materiales biomédicos y en aplicaciones medioambientales.