Jóvenes detectives verdes y azules se enfrentan a un ecomisterio en Novi Sad

El 11 de junio de 2026, 52 jóvenes participantes se reunieron en el parque de atracciones Starli en Novi Sad para dos talleres interactivos organizados por la Academia Ambiental Infantil, el Instituto Tecnología de Alimentos en Novi Sad, Universidad de Novi Sad (FINS), y el proyecto IMPRESS.

Bajo el título “Detectivos Verdes y Azules resolviendo un ecomisterio juntos” Los talleres invitaron a niños de siete y ocho años a explorar las conexiones entre los recursos acuáticos, la protección ambiental, la reducción de residuos y la economía circular.

Siguiendo las pistas de Blue

La primera parte del taller introdujo a los niños en el papel de los “Detectives Azules”.”

A través de juegos, debates y exploración, investigaron los tesoros naturales que se encuentran en ríos y mares, incluidos animales, algas y otros recursos acuáticos. Los niños reflexionaron sobre por qué es necesario proteger estos recursos y cómo se pueden utilizar de forma responsable.

Uno de los descubrimientos más interesantes fue que las algas y otros organismos acuáticos no solo son partes importantes de los ecosistemas naturales. También se pueden utilizar para desarrollar productos útiles, incluidos alimentos y materiales de envasado más sostenibles.

Para muchos participantes, esta fue una forma completamente nueva de ver el medio acuático.

Pistas Verdes, Recursos Naturales y Productos Útiles

Los “Detectives Verdes” continuaron entonces la investigación.

Los niños exploraron cómo los recursos acuáticos pueden transformarse en productos como untables, embutidos y galletas, así como en envoltorios de alimentos naturales y materiales de envasado que podrían ayudar a reemplazar el plástico convencional.

Al combinar las pistas azules y verdes, los jóvenes detectives comenzaron a identificar el panorama ambiental más amplio: proteger los recursos hídricos, reducir los residuos, reciclar materiales y encontrar nuevos usos para los valiosos recursos naturales están todos conectados.

Mentes curiosas

El primer taller acogió a 28 niños de siete años, mientras que el segundo contó con 24 niños de ocho años.

Una de las impresiones más fuertes de ambas sesiones fue cuánto sabían ya los niños sobre cuestiones ambientales. Trajeron preguntas reflexivas, ideas creativas y un nivel de conciencia ambiental que sorprendió repetidamente a los organizadores.

Los participantes relacionaron rápidamente los temas del taller con sus propias experiencias cotidianas. Hablaron sobre el reciclaje en el hogar, mantener los parques limpios y comportarse de manera responsable durante las vacaciones familiares.

Algunos describieron cómo evitan dejar basura en las playas, recogen basura cuando la ven y tienen cuidado de no perturbar las plantas y animales marinos.

Aprendizaje mediante la investigación

La actividad de juego de rol de detectives se convirtió claramente en la favorita.

Asumir el papel de jóvenes científicos animó a los niños a observar, explorar, hacer preguntas y trabajar juntos para resolver el ecomisterio. Su curiosidad y disposición para contribuir crearon un entorno de aprendizaje enérgico en el que la responsabilidad ambiental y el pensamiento científico se desarrollaron de forma natural a través del juego.

Los talleres también dejaron espacio para la imaginación que hace que el aprendizaje en la infancia sea tan memorable.

Durante una discusión, varios niños explicaron con confianza que los principales habitantes del mar eran Bob Esponja y sus amigos. El momento capturó el espíritu del día a la perfección: una combinación de creciente conocimiento ambiental, curiosidad científica e imaginación.

Fomentar la conciencia ambiental desde una edad temprana

Los talleres demostraron el valor de introducir conceptos de sostenibilidad y economía circular a una edad temprana. Al conectar los recursos acuáticos con productos familiares, hábitos diarios e investigación lúdica, las actividades ayudaron a los niños a ver que proteger el medio ambiente está vinculado a las elecciones que las personas toman todos los días.

Los jóvenes detectives se marcharon con una mayor comprensión de cómo se pueden proteger los recursos hídricos, cómo se pueden reducir los residuos y cómo se pueden utilizar los materiales naturales de forma más responsable.

Del mismo modo, demostraron que los niños no son observadores pasivos de los desafíos ambientales. Son curiosos, están informados y están listos para aportar ideas para un futuro más limpio y sostenible.

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Información proporcionada por el Instituto de Tecnología Alimentaria de Novi Sad, Universidad de Novi Sad (FINS).

Editado para el IMPRESIÓN sitio web.

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